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Entradas

Pedro y Sergio

Apenas os recuerdo. Hablé poco con vosotros porque jugábais en otra liga. Siempre comiendo de la mano de los curas. Los mejores en baloncesto, vuestros padres presentes en el AMPA. Debíais ser los únicos representantes de la clase media en aquel cole lleno de hijos de obreros. Quizá no erais tan arrogantes solo un poco críos algo más guapos y altos. Los curas os querían mucho y a vosotros no os tocaban. Pedro y Sergio, amigos y compañeros, nunca rivales. Menos mal que nadie nos convoca a una de esas cenas de antiguos alumnos. Doy gracias a ese dios de que nadie haya creado un grupo de whatsapp. No podría soportar más humillaciones porque ya tengo una edad. Mi fracaso personal sólo lo conocen los más íntimos, y vosotros como mínimo, seréis directores de vuestra propia empresa, con amantes e hijos pijos. Pedro y Sergio Sergio y Pedro. Sobre vosotros yo construiré mi iglesia.

Contra Juan Manuel Santiago León

  eres un gran iluso un cobarde te dejas llevar por la gente y algunas modas, las más subterráneas y que nada te reportan. Pierdes demasiado el tiempo en socializar con quien no te conviene, solo por agradar, porque te da terror sentirse solo porque lo estás, acostúmbrate. No has tenido perseverancia para haber hecho algo útil con tu vida, trabajar de verdad para aprender un oficio real, no esos llenos de humo que al sistema tanto le gustan. Ya quisieran que todos fuésemos artistas, antes de la literatura, ahora de internet y las redes sociales, humo, puro devaneo y gestos para la galería. No eres nada, no sabes nada, puro ego, pequeñito, ignorado, un fracaso, impostor. No sirves para ayudar a los demás ni para dar un abrazo. Lo que dices es sólo lo que quieres ser a lo que aspiras, pero no luchas por conseguirlo. Sigues perdido en esta vorágine. Te rodeas de ciegos como tú, y de ahí no se sale. Párate y cierra los oídos. Céntrate en solo una cosa. Persevera y olvídate de todo lo d...

BARES DE CONFIANZA

N o se puede ser cerebral mientras te comes un pincho de tortilla. No cabe la tristeza en el Bar de la Vida. Te queda solo un euro con veinte, casi 200 pesetas de antes. Un café torrefacto corto de leche en vaso largo la leche hirviendo azúcar no, con sacarina. Te lo sirven con espuma pero nadie dibuja nada en ella. Parroquianos habituales gente que no socializa como este poeta de pueblo. Se mezclan todos los grupos de edad, las chicas de oro que salen de gimnasia amigas jóvenes, un solitario que viene todos los días y aquel que siempre se sienta junto a la ventana, que no abandona su teléfono móvil, que describe la vida tan torpemente cómo puede, y que escribe de cine porque ya no quiere saber de otra cosa. Entrar en un bar está bien hasta para los que ya no se interesan por los otros y sus cosas. Yo lo pago, no, yo, que no, vale, tú, yo pago la próxima. Del bar de confianza, cuando ya no tengo dinero para otro café, me voy a pasear al chino. Miro con interés las banderas de España qu...

Inteligencia Artificial

E n esta ciudad poblada de innaturales lo usual es dormitar en un no-lugar; un McDonald's, una nave industrial reconvertida en parque de ocio infantil donde no se conocen entre sí los padres. Tanta obsesión por tener un cobijo propio donde morir solos, cuando en una estación de autobuses siempre hay un fulgor de gente. Recuerdo el hospital, otro no-lugar donde te sentías acompañado. En la multinacional de hamburguesas me tratan mejor que en la plaza (mercado) del barrio, que ya solo frecuenta la gente de dinero. Arrojamos a nuestros hijos al foso para poder respirar durante un rato, pero y si no quiero respirar, y si mi única vida son ellos... He visto a personas muy sociables cambiar con la pandemia, y justificar su concha de mar de forma poco aceptable. Ahora más que nunca, la vida se ha hecho inhumana, solo apta para la inteligencia artificial, que remeda, que copia, que tampoco nos mejora. Comprendo la alta tasa de suicidios a nivel mundial, sin un propósito, sin una motivación...

Bebidas azucaradas

S uena Monteverdi en la radio decidimos pararnos a cenar en un KFC. Antes de salir del coche, se escucha un instrumento de Armenia y pienso : es una buena banda sonora para otra vida. Nos despacha un dependiente con pinta de haber dejado un grupo postpunk. Todo el mundo parece tener una vida medio averiada. Nos rodean familias convencionales. Me da igual. Para mí, lo irreal es vivir en tribu. Sábado oficial de comida chatarra y bebidas azucaradas. 102 kilos y no baja. Como nadie nos conoce, me entrego ufano a la decadencia. No hay propósito de enmienda. Los influencers viven lejos de mi casa. Más tarde, una manzanilla para que la noche sea día. Algo pasó hace 600 años para que entrásemos en el Renacimiento, y de ahí al hombre moderno.

MIGUEL BOSÉ MURIÓ DE SIDA (POEMA)

H e llorado demasiado delante de las mujeres. He aprendido que hay que seguir buscando un rincón en la oscuridad. Recomponerte para continuar siendo ese armario empotrado donde poner a salvo la ropa comprada en wallapop. Aprendí a poner una lavadora y a tender las camisas. No me lo enseñó ninguna madre. Pero no aprendí a tapiar las puertas de esta casa, para que desde fuera, la gente pasara de largo. No basta con intentar hacer las cosas bien, tienes que pagar una cuenta premium de algo. Ellas se quejan siempre, ese es su pasatiempo después de la revista Pronto. No, Miguel Bosé no se ha muerto de SIDA, sólo mantiene ciertas opiniones particulares sobre las cosas. La revista Vale no se llamaba OK por algo. En sus portadas intuíamos el sexo de los adolescentes. La gente ahora compra la prensa solo los domingos. Y tampoco se la lee. Así qué importa que el Caprabo lo comprara otra multinacional del chopped, si tus neuronas son puro foiegras del malo. Me retiro a vivir a un cámping, en real...

Te irás y se perderá tu voz

C omo un gato en un arenero o esos primos que no reconocemos. Eres la comadre que en la calle te pregunta y al momento te olvida con una barra de pan muerto. En la perfumería la chica hace un mohín del montón porque el mejor perfume del mercado hiede a cadáver de perro. No se cuele, señora, en la cola de la carnicería. Todos sabemos desde hace años que tu hijo es maricón. Sonreímos con los dientes podridos y vamos armados porque no nos fiamos de nadie. Te marcharás como si no se te hubiese perdido nada. Rastrojo y mierda. Berenice y lupanar. Me llaman antiguos enemigos que abusan de mi tiempo, ya viejos, olvidados, sin cariño. Laberinto de callejuelas, patio encalado viejas viejas viejas. Te irás y se perderá tu voz. Porque nada cuenta.