Compañeras de miseria en la elaboración diaria de la ilusión antaño perdida. En la cámara donde pergueño irrealidades fanáticas, con el tintineo menguante de mis posibles, oro porque los oscuros compañeros habitacionales no afanen lo poco que queda de mi sustento. Siento que resido en una sucesión de momentos históricos; la mujer de la pantalla me dice que tengo que crear una identidad novedosa para que fluya la abundancia, pero como el Demian de Herman Hesse, sólo me identifico con esa hoja movida por el viento de los tiempos. En los campos secos y amarillos de allí afuera, donde anónimos tractores son tan naturales como el trigo ancestral, el traqueteo de mi viejo auto me hace recordar que en cualquier momento, puedo unir mi boca a cualquier hormiguero. He pasado de una sucia buhardilla en el centro, donde me creía un genio para mí mismo, a la recámara del campo vacío. hábitat de ellas, las moscas, fúnebres e irritantes. Cuando paso por la orilla del Tajo, busco con la mirada a algún...
E cho de menos los portales que eran mis pequeñas casas, refugios del clima árido y presentación de voces nuevas. El Sol quemaba pero era mi amigo como el dolor de las rozaduras en cada pequeño paso. Echo de menos mi antigua vida islámica de confort en Dios Señor de los Mundos cuando los ancestros te cogían de la mano y te llevaban a rezar dejando el planeta a tus espaldas. Echo de menos comer en la calle como un vagabundo llegar cansado y satisfecho por el trabajo realizado. Quiero ponerme en tus manos someterme a tus designios como la gente de antes. Que el cura no me mire Que el imán sea astronauta que mi rezo al orbe sea sagrado. Leyes y ritos para purificarte y sentirte bien preparado para que los demás no sean hostiles colaborar a liberar al hombre de su pesada carga. Rabb al-‘alamin, رَبِّ الْعَالَمِينَ