Ir al contenido principal

Entradas

Señor de los mundos

E cho de menos los portales que eran mis pequeñas casas, refugios del clima árido y presentación de voces nuevas. El Sol quemaba pero era mi amigo como el dolor de las rozaduras en cada pequeño paso. Echo de menos mi antigua vida islámica de confort en Dios Señor de los Mundos cuando los ancestros te cogían de la mano y te llevaban a rezar dejando el planeta a tus espaldas. Echo de menos comer en la calle como un vagabundo llegar cansado y satisfecho por el trabajo realizado. Quiero ponerme en tus manos someterme a tus designios como la gente de antes. Que el cura no me mire Que el imán sea astronauta que mi rezo al orbe sea sagrado. Leyes y ritos para purificarte y sentirte bien preparado para que los demás no sean hostiles colaborar a liberar al hombre de su pesada carga. Rabb al-‘alamin, رَبِّ الْعَالَمِينَ
Entradas recientes

Olor a tierra

H ay que salir a la calle porque el clima se muere. Tienes que ver el cielo antes de que la llama perfore tus ojos. Disfruta del preticor y del vuelo alocado del pájaro. No mires la acumulación de cadáveres en el suelo. Llueve y tienes que agradecerlo. Baila para los dioses del agua. Un subidón de azúcar y ya estás muerto. Mira los helechos o sus fantasmas en una foto de la pantalla. No temas. Queda poco.

Canciones : " Of the grass..."

 

Dormir en el suelo

Que te caiga el maná en los dedos cuando aún están hinchados en el último momento evitó que fueran cortados. Cambio de clima certificado ambiental calentamiento global de mis labios parece que la tristeza no se acaba nunca con este sol desarmado con este sol desorbitado. Un anillo crístico con forma de león alienta lo que palpita sin desesperanza. Si no te detienes, avanzas. Si miras al cielo, alabanzas. En el suelo, alabardas. Descansar para verte mejor.

Rechazo de la vida buena

Las esquinas se han convertido en palacios, los bancos donde se reúnen los muchachos son pequeñas discotecas, y los portales son platós de televisión donde las chicas hacen coreografías. Qué privilegio poder seguir siendo infantiles, lejos de la poesía profesional y de los poetas maltratadores. En provincias, los odios locales están a flor de piel, se critica por inercia a todo el que destaca, qué paz da la gran ciudad donde se es un desconocido de por vida, un nadie, un número rodeado de seres anónimos, pero nunca anodinos. Los mediocres se protegen unos a otros para evitar que el talentoso le robe la galleta al gato. Qué privilegio poder seguir siendo infantiles, lejos de la poesía profesional y de los poetas maltratadores. La libre indecisión de no querer volver nunca al lugar donde se nació. Compañeros de escuela que ya no representan nada. Ver gente buena sencilla y amable la que jamás seremos.

Relojes acuáticos

C abriolas en el agua y olor a porro fino. Niños que piden atención y padres que se los dejan a los canguros socorristas. Otros que se tiran de cabeza, bomba, de espalda, campeones de salto de longitud llegados del gueto. Unidos por la falta de urbanización y piscina comunitaria, los pobres, los extranjeros, los turistas, los que viven en el centro, remojan sus cuerpos doloridos. Los niños ansiosos, los que pasan de las normas, los que fuman a escondidas, los que beben ufanos en el chiringo del fondo, comunidad de inmolestados, donde el sol manda. Árboles y gorriones en comandita beben los vientos por nosotros, ignorantes a la otra fiesta del rampante verano.

Pensaba que estaba en el año 2029

L os hijos vestidos de plata principitos que van de fiesta discotecas volantes en la tumba de las abuelas. Pensaba que en el futuro los recuerdos se implantaban a falta de otra cosa. Nos sentíamos especiales pero envejecemos como todos. La enfermedad y la muerte son el mejor filtro ni siquiera la sabiduría es necesaria para la especie. Solo reproducirse para vencer el impulso nihilista. Faldas cortas y largos escotes desde hace 50 años. Viejos tatuados ancianos pirceados dolores cool, parece el nombre de una novela moderna. ¿Dónde está el coche de mi padre?. Escasas son las luciérnagas que alumbran el porvenir.