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YO, EL PEOR DE TODOS

Escondido en la jungla de ordenadores, saturado de cifras y aranceles mentales,apretado entre gente extraña, en barrios demasiado poco aislados, rodeado de rascacielos y hospitales masificados, me acuerdo de Julio Anguita jugando su partida de cartas dominical en el bar de toda la vida, me acuerdo de mi tío Rafael yendo con sus amigos solterones a la Feria, siempre alegre, siempre sabio, siempre con la gracia popular del desocupado, me acuerdo de mi madre conversando con la Vírgen de los Dolores, pidiéndole por mí, que me siento tan poco pagano, aunque nada de malo tienen los chascarrillos de verano ni el acento que he perdido, o quizá inconscientemente ocultado, me acuerdo de que he de volver, aunque sea a suicidarme junto a las tapias del río. Me gustaría haber aprendido el bello arte de ser vago, de disfrutador relajado, de sureño senequista, animal de sol y luz, de los que saben el nombre de su tribu. Haber tenido un buen motivo para quedarme a vivir entre las flores. Y sólo tengo ...

SERIAMENTE

Hoy me gustaría decirte muy seriamente que te quiero, y dedicarte esta bitácora por lo que tú ya sabes y compartes conmigo. Te adoro.

TENEBROSO EN LA LUZ*

Como en un pedestal, no hay nada verdadero sobre la piedra. Confía sólo en tu propio esfuerzo, OH TÚ que no tienes más remedio que esquivar la vanidad. Es la necesidad del obrero que porfía sin descansar jamás. NO PERDURARÁS, disfruta pues el presente, piensa que si alguien te sigue será siempre a pesar de ti de tus palabras y acciones. ERES UNO MÁS te perderás en el olvido compartido por el resto de la humanidad, OH TÚ Y TU INMORTALIDAD, ¡qué breve serás! YA ESTÁS SINTIENDO EL TIEMPO PASAR, luchando por no llorar avergonzado por tu vulnerabilidad. Como en un pedestal protegido por una vitrina de cristal tenebroso en la luz. Al igual que fantasmas se disfrazan de árboles, así el artista pensará que su obra quedará, como creadores de estirpes volátiles. Pero un roble está obligado a ser nejor persona que tú, OH TÚ, POLVO NUNCA ENAMORADO. *Poema neorromántico escrito a la manera del adolescente de 14 años que acaba de leer a Becquer, el Duque de Rivas, Göethe y todos esos tenebrosos poet...

LA ESTIRPE DE LOS SANTIAGO

Ayer por la noche soñé que me encontraba en casa de mi tío Pepe, conocido por Beethoven en Córdoba, por sus largos años dedicados a la música popular. Llevaba largas melenas de hippie, colgantes, gafas antiguas y arrugas de sabio. Él me hablaba del apellido familiar, Santiago, y yo le preguntaba si sabía de dónde procedía el nombre. Me respondía que claro que lo conocía : de Lisboa, que está lleno de Santiagos. Me quedaba a cuadros y en ese momento, me despertaba.

SIEMPRE FUI UN INDIVIDUALISTA

Nunca he servido como miembro de sectas o religiones funestas nisiquiera como declarante de hacienda no me aceptaron en ningún partido político ni en mi comunidad de vecinos, ni me propusieron hacer un trío ni me pusieron de delantero en un equipo de futbito. Siempre fui un individualista a mi pesar. Cuando voy al cine, me molestan los demás en mi casa estaría mejor siendo el protagonista ó el amigo del héroe. A quién le puede importar mis cuitas y hallazgos. Me denigré yo solo no supe vender mis méritos, ni tampoco mis defectos. Sólo sirvo para verle el alma a las paredes. Y está muy dentro.

QUE SE INCENDIEN TODAS TUS VÍRGENES

Recuerdo arrastrarme por la Avenida del Brillante, con poco más de 20 años, buscando a las morenas pintarrajeadas que nunca pisaban mi barrio aislado. No había manera de ligar, ni de perseguirlas. Los inadaptados no confiábamos en los manuales, y si hacíamos aquello que considerábamos tan patético, era por sobrevivir como viles dinosaurios. He perdido tanto tiempo lagrimeando con algún pseudoamigo oscuro, en vez de enrollarme con María la suicidada, la única que siempre valió la pena. Cuando esquivábamos las procesiones, intentando hallar la ruta más corta para llegar a La Habichuela, y tomarnos una gran litrona en las escaleras del Viejo, y de paso nos encontrábamos, o sólo nos mirábamos y luego tu entrabas en el Veluria, ó te quedabas fuera. Qué tiempos más tristes que ahora recuerdo con simpatía. Si pudiera ahora, agarraría ahora una tea e incendiaría las coronas de todos esos Cristos muertos y de todas aquellas vírgenes dolorosas, que en el fondo, nunca me hicieron nada. Me encanta...