Ir al contenido principal

Entradas

Mi única protesta

A mí algo tan castizo como el vermú, me hace tener visiones : veo a un señor mormón muy respetado y el recuerdo de aquella noche, las tardes de mucho trabajo que te dejan ultra y vacío la vecina rubia espiada como único aliento del día rápido y los videos del youtube de antiguos amigos expulsados los episodios nuevos de Perdidos que serán ampliamente recordados y la ciudad natal entre sueños como otra vida mejor, divertida, imaginada. Pensamientos negativos que ensalzan la destrucción de la existencia la paranoia nacional tiempos de crísis de cabizbajos y mis padres solazándose en la playa. Siento el alcohol como acicate creativo trampa drogadicta euforia tristona callejón sin salida como echar la primitiva día tras día. Conozco casi por su nombre a los dealers nigerianos nunca les compré costo pero me miran cuando paso por su lado, tengo cara de posible comprador de sueños duros. En esta doble vida de un ser que no conozco, descubro nuevas calles, aceras de alquiler vivientes dominica...

Señor Watanabe

Señor Watanabe, odio el arte y la cultura sólo me sirvieron para perder el tiempo para creerme mejor que la media especial diferente particular caí en la trampa del que cree que va contracorriente. Las grandes decepciones en esta vida me las han dado los que iban de antisistema de perroflautas de hippies postmodernos de poetas vagos ahora soy como mi padre y desconfío del artista anticapitalista que vive de mi pobre capital que tiene coche que gasta gasolina que compra tabaco americano que viste vaqueros aunque sean gastados que tiene hijos que se casa que tiene hipoteca. Quizá, Sr. Watanabe yo haga algunas de estas cosas pero no me pensaré diferente a estas alturas de la película. Sólo 1+, atrapado o no, con cadenas o no sin ideología sin gracia sin religión sin clavos ardiendo sólo calvo tan a menudo ronroneado rogando al Señor pues soy algo supersticioso quedarme como estoy buscando las marcas blancas en el supermercado ahorrando como los pensionistas habitando felíz en un trastero ...

Bahamas on my mind

Recuerdo al trotamundos que practicaba surf sobre mi cabeza caliente que desprendía chorros de géiser, era vapor de los 50 puro rocanrol de bikinis y rostros sanos. Ahora echo de menos islas que nunca he visto recuerdos de playas donde no he estado gente a la que no envidiaría pero que sin embargo quiero envidiar admirar querer amar. Es raro extraño este afán de covertirme en fan de iconos de la cultura popular mezclar el punk de monopatín con lo mejor de los Beach Boys con algo de noise británico y ser felíz en patios de ladrillo rojo frente a un mar leonado. Fabricarse otra vida completamente alejada con grafiteros entre ruinas y palmerales lejos del reino del estroncio y el bario. Las mulatas y el azar son inconfundibles cojo mi guitarra eléctrica e invoco a Bill Halley por favor por favor no tomes ese avión.. Recuerdo el Kódigo de Barras sus habitantes tocados con míticos tupés y las cazadoras de cuero como de otra dimensión y el Sangre Española un sótano grasiento yo no conocía a ...

Caballero a veces

Por el mismo placer, por su reino movemos islas y domesticamos gigantescos calamares. Sueños polares, no hay averno, hay tetas, manubrios, posiciones de firme. Y el ojo colecciona momentos-regalo. Es de biennacido ser agradecido, arrodíllate, ora y sé temeroso un culo, una mirada, un orgasmo no tienen precio, mira que todo pasa ahora no te quejes sírveme más vino, Arcipreste de Hita.

El mierda

El chorro de esperma no fecunda olivos. He perdido el mapa no quiero que me encuentren no quiero discutir con el alba ni golpear al que no me comprende aunque la muerte se merezca y hay tantos que se merecen la muerte hasta yo mismo que no me atrevo porque quisiera otro vivir en mi lugar. Es insobornable la palabra su origen su acabamiento. Iría a una guerra por la Palabra desollaría a un oso le gritaría a un presidente americano me quitaría de enmedio renunciaría a trabajar desaparecería en el campo pero soy tan responsable tan miedoso que renuncio a lo importante por no sentirme un paria. Y en realidad, el mierda ya estaba aquí desde antes.

El asesino, el que maltrata, el que muere por la belleza

La aparente normalidad ya peina canas y suda por los poros del alma en la alhama en la alhama. La aparente monstruosidad no negocia con los vivos lo que ya consigue gratis con los muertos. La poesía no espera ni al filete de la madrugada y si el poeta tiene que matar por ello, mata mutila, masacra, aniquila. La aparente normalidad no entiende de rebajas en lo cotidiano en la alhama en la alhama.