Nunca conseguí adaptarme a Madrid. Para mí y para muchos, esa ciudad era un lugar de trabajo, donde cabían pocas amistades. Los amigos de verdad eran aquellos que se habían dejado atrás, en la ciudad de mi infancia y juventud. Ahora todo aquello que viví, se me aparece con el esplendor y el desparpajo que da la libertad pasada. En comparación con esta vida nueva sin raíces ni memoria, sin apenas gente a la que conocer, en proceso de desintegración, aquella se me antoja llena de palpitaciones y alegría. Ahora tengo que inventarme idiomas para entretener a la imaginación, para hacer algo. Hasta el señor mayor con gorra o boina que paseaba con un pequeño transistor junto al oído, me parece un estandarte glorioso de aquella antigua vida, casi desaparecida ya. No pensaba yo que lo que viví hace 25 años, fuera a desvanecerse tan pronto. No tengo ni idea qué futuro me espera, pero lo que temo de verdad es que no valga la pena...
ahora que plutón ya no es digno de pertenecer a nuestro sistema solar, que se ha convertido en un mundo rancio, ahora es su momento, ahora es digno de ser habitado por los raros de este planeta. quién quiera unirse y desee ser habitante de un mundo rancio onde falam português y lean a pessóa y a houllebecq, o que simplemente tengan ideas y opiniones y no tengan donde expresarlas, mundorancio les apoya. bienvenue a este nuevo planeta enano
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