Un teleoperador se da cuenta pronto de que la naturaleza humana es rastrera y desagradable. Sea el empresario que lo contrató como el cliente al que atiende. También el compañero que tiene al lado. Y no nos olvidemos de los supervisores. Además, da la sensación de que a nadie le gusta su trabajo, nadie está ahí porque le fascine el teléfono ni aguantar las broncas de clientes insatisfechos. Por eso todos están siempre hablando de sus vacaciones. A expensas de caerle mejor o peor a la coordinadora que parte el bacalao. Los liberados de la UGT y de la CCOO versus los de la CGT, más implicados en las cuitas de los empleados.... (Continuará algún día, cuando ya no tenga que trabajar de teleoperador)
ahora que plutón ya no es digno de pertenecer a nuestro sistema solar, que se ha convertido en un mundo rancio, ahora es su momento, ahora es digno de ser habitado por los raros de este planeta. quién quiera unirse y desee ser habitante de un mundo rancio onde falam português y lean a pessóa y a houllebecq, o que simplemente tengan ideas y opiniones y no tengan donde expresarlas, mundorancio les apoya. bienvenue a este nuevo planeta enano
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