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Mariposa

Me han contado tantas historias
que no se parecían a la realidad,

que cuando te encontré agazapada  
en el aguazul de Zulaypa, 
pensé que no eras de verdad. 

Y sin embargo, tus ojos verdes eran como los míos 
me llamabas papá sin dudarlo 
como si fuera cosa de bruja. 

Me gustaría acunarte en sueños
porque en esta vida ya he agotado
todo el dolor soportable.


Queda tanto tiempo y tantas palabras por enseñarte 
que da mucho vértigo susurrar.
Señalas con el dedo a la Luna 
como si la conocieras de siempre 
todo está por escribir en esta noche sin estrellas. 

¿Por qué siento entonces esta congoja
 si delante de mis ojos no descansa un monstruo
 sino la cosa más bella que nunca he visto antes?. 

Quizá sea el miedo a no saber protegerte de las sombras
mientras escarbo más profundo el agujero
que me conduce al interior de la crisálida.

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