Ayer colaboré con la sociedad de consumo, participando en un estudio de mercado. Tuve que firmar un contrato de confidencialidad, por lo que sólo me dejan decir que trataba sobre una marca de helados. La planta primera de aquel hotel madrileño estaba poblada por publicistas gafapasta, ellas con pinta de becarias y ellos, hipsters de voz cansada, como si fueran viejos comunistas obligados a hacer algo que fuera en contra sus principios. Desde hace algún tiempo, cuando voy de visita a Madrid, me siento más de pueblo que nunca. Y me gusta sentirme así, aunque viví allí diez años. Por la calle Fuencarral, siempre comercios nuevos de ropa modernísima, extranjeros superestupendos y nativos a la última. Me producen sopor e indiferencia. Me aburre el rollo urbano. Al final de la sesión, una vez que rellené los test, me dieron como pago una tarjeta de regalo del Corte Inglés, supongo que pensada para que siga siendo un consumidor responsable, y me la gaste en helados. Se cierra el círculo. Como perro que se alimenta de perro. Y can agradecido, ha sido lo más parecido a un trabajo en dos años de desempleo. Colaborar con el marketing y la publicidad, para que el sistema rule. Y para que nos demos caprichos momentáneos, pequeños placeres de supermercado. Podría ser peor, podría ser una campaña publicitaria de preferentes..
ahora que plutón ya no es digno de pertenecer a nuestro sistema solar, que se ha convertido en un mundo rancio, ahora es su momento, ahora es digno de ser habitado por los raros de este planeta. quién quiera unirse y desee ser habitante de un mundo rancio onde falam português y lean a pessóa y a houllebecq, o que simplemente tengan ideas y opiniones y no tengan donde expresarlas, mundorancio les apoya. bienvenue a este nuevo planeta enano
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