Ir al contenido principal

Bajo los efectos del Romilar


Esta noche soñé que iba de visita al pueblo de unos amigos, atravesaba calles difuminadas y llegaba a una especie de chiringuito de barrio con terraza al aire libre. Me acompañaba un amigo bastante jóven, alguien desconocido, a quien un tío gordo, Manolo, antiguo compañero de trabajo mío, en una aseguradora en la vida real, le decía que le invitaba a todo lo que quisiera porque era su primo. A mí me miraba pero no me invitaba a nada el mamonazo. De repente, un grupo de chicas veinteañeras con las que yo estaba (la lógica de lo sueños) me piden que vaya a la barra a por una jarra de rebujito. Yo voy a regañadientes, pero me entretengo con el primer amigo, que charlaba con su primo Manolo. Pasa el tiempo y veo que las cuatro o cinco chicas están sentadas a una mesa, bebiendo el rebujito. Me acerco y les pido que me echen en un vasito. Las trato con familiaridad, como si fueran compañeras de curro o colegas del barrio.(Yo tengo la seguridad de que no estoy liado con ninguna de ellas y que no hay apenas posibilidades). Al momento, la historia se transforma y me encuentro corriendo por las calles de una ciudad creo que costera. Un hombre moreno y vestido de blanco nos hace subir a una especie de autobús, (ahora somos dos y el citado) y lo conduce muy rápido y sin mucha seguridad por una calle con tráfico y en obras. Un policía de tráfico le hace desviarse a otra calle y el hombre de blanco logra aparcar el bus bastante bien. Después suena el despertador y me despierto para irme al trabajo.

-----------------------------------------------------------------------------

Análisis : Los sueños son muy personales, no resisten una interpretación general porque cada persona expresa en ellos sus propias viviencias y circunstancias individuales, los símbolos y personas reconocibles en sus vidas reales.
Por lo que, recordando que llevo algunas semanas viviendo con preocupación mi situación laboral en la empresa donde trabajo actualmente, y comprobando que algunos rostros corresponden a antiguos y presentes colegas de trabajo, sumándole asímismo la metáfora del manejo del autobús como la manera en que uno mismo lleva su vida en esos momentos determinados, puedo entender que mi mente está procesando esta preocupación real para darle una salida. Hoy me he levantado más sereno, y compruebo que puedo asumir las tensiones y los cambios en el lugar de trabajo, puedo remontar mi ánimo y adaptarme, aunque siga habiendo muchas cosas que no apruebo ni me gustan.

Comentarios

Entradas populares de este blog

BOOKCHANCE, tienda online de libros, revistas y cómics de segunda mano. También dibujos e ilustraciones originales.

Pedidos por whatsapp .  Obras de Ana Iris Simón, Houllebecq, Amelie Nothomb, Santiago Lorenzo , etc.., en muy buen estado. Revistas de historia, cómic europeo y de autor. Ilustraciones y dibujos originales. *En un futuro, venta de obra pictórica de nuevos artistas y creadores.

Contra Juan Manuel Santiago León

  eres un gran iluso un cobarde te dejas llevar por la gente y algunas modas, las más subterráneas y que nada te reportan. Pierdes demasiado el tiempo en socializar con quien no te conviene, solo por agradar, porque te da terror sentirse solo porque lo estás, acostúmbrate. No has tenido perseverancia para haber hecho algo útil con tu vida, trabajar de verdad para aprender un oficio real, no esos llenos de humo que al sistema tanto le gustan. Ya quisieran que todos fuésemos artistas, antes de la literatura, ahora de internet y las redes sociales, humo, puro devaneo y gestos para la galería. No eres nada, no sabes nada, puro ego, pequeñito, ignorado, un fracaso, impostor. No sirves para ayudar a los demás ni para dar un abrazo. Lo que dices es sólo lo que quieres ser a lo que aspiras, pero no luchas por conseguirlo. Sigues perdido en esta vorágine. Te rodeas de ciegos como tú, y de ahí no se sale. Párate y cierra los oídos. Céntrate en solo una cosa. Persevera y olvídate de todo lo d...

Inteligencia Artificial

E n esta ciudad poblada de innaturales lo usual es dormitar en un no-lugar; un McDonald's, una nave industrial reconvertida en parque de ocio infantil donde no se conocen entre sí los padres. Tanta obsesión por tener un cobijo propio donde morir solos, cuando en una estación de autobuses siempre hay un fulgor de gente. Recuerdo el hospital, otro no-lugar donde te sentías acompañado. En la multinacional de hamburguesas me tratan mejor que en la plaza (mercado) del barrio, que ya solo frecuenta la gente de dinero. Arrojamos a nuestros hijos al foso para poder respirar durante un rato, pero y si no quiero respirar, y si mi única vida son ellos... He visto a personas muy sociables cambiar con la pandemia, y justificar su concha de mar de forma poco aceptable. Ahora más que nunca, la vida se ha hecho inhumana, solo apta para la inteligencia artificial, que remeda, que copia, que tampoco nos mejora. Comprendo la alta tasa de suicidios a nivel mundial, sin un propósito, sin una motivación...