1, Somos simples intermediarios de un mensaje que llega desde no se sabe dónde, (el inconsciente colectivo o yo qué sé), y que nos hace decir tremendas obviedades que cada 50 años parecen nuevas. La especie no piensa, actúa. Como individuos somos todo y nada. Progresamos como olas, la masa se inclina para mostrar sumisión, y mientras hay alguien que ríe, otros muchos lloran. Puede parecer que estoy diciendo alguna cosa trascendente, pero es sólo ruido bonito. Un ladrido en la oscuridad transmite más verdad que estas palabras. Soy un farsante. Soy un farsante, y sin embargo, vivo. 2. La obra siempre es mejor que sus autores. Siempre, incluso la obra mala. Los seres humanos tenemos demasiadas miserias y servidumbres, mientras que la obra llega a cada uno de nosotros de diferente manera, y acaba por no pertenecer a sus autores. {Ahora escucho la magnífica banda sonora de Gattaca para abstraerme un poco de la vida. } 3. Hay noches en las que siento deseos de humillarme y abrazar...