Amigos míos, me gusta la vida, y es extraño. Que todo marche bien huele mal en estos tiempos cínicos, la felicidad tiene mala prensa, no mola, no es oscura, no es gótica. Saltar de alegría escama, ese atolondrado debe ser un enfermo mental, es sospechoso de algo seguro. Cuando las cosas te van razonablemente bien, más vale que no lo divulgues, y si lo haces, rebájalo, ponle peros, cuídate de los envidiosos que te rodean por todas partes. No digas que tienes dinero, no comentes que quieres a tu mujer y que ella te quiere, no compartas que tus hijos te hacen feliz, y sobretodo, no des ideas, que te las copian y se aprovechan. Ya se sabe que Emilio Aragón tiene un equipo de espías multiformes que se acodan en todos los bares del país y miles de cámaras ocultas en todas las esquinas de las empresas donde trabajáis. El enemigo acecha en donde menos te esperas, no puedes confiar ni en los amigos más íntimos, ni en la familia más cercana. Te aconsejarán mal, se meterán donde no les llaman, no...